El objetivo no fue solo contar hectáreas deforestadas, sino evaluar si la conexión vital entre los Andes y la Amazonía sigue funcionando. Este corredor ecológico es un “puente” por donde circulan agua y especies entre tres parques nacionales clave. El reto consistía en diagnosticar si este sistema sigue siendo un bosque continuo o si se ha roto en pedazos aislados tras casi 40 años de presiones humanas.
Para garantizar un análisis justo y preciso, no utilizamos límites políticos ni visualizaciones simples. Implementamos una malla de hexágonos de 2 km de diámetro (2.879 unidades) que nos permitió evaluar el territorio de manera uniforme. Procesamos datos oficiales de MapBiomas Colombia usando la nube (Google Earth Engine) y creamos un Índice Sintético de Fragmentación, una fórmula matemática propia que combina el tamaño, la cantidad y la distancia entre los parches de bosque para medir su calidad real.
Los datos revelaron una pérdida crítica de más de 152.000 hectáreas de bosque nativo en todo el corredor. El hallazgo más alarmante fue el colapso estructural del Parque Nacional Natural Tinigua, que ha perdido el 37,6% de su bosque original (más de 77.000 hectáreas), convirtiéndose en el eslabón más débil de la cadena. Además, identificamos que la destrucción se aceleró drásticamente entre 2015 y 2020, rompiendo la continuidad física del corredor.

Pérdida de bosque nativo por quinquenio en los tres parques del corredor Picachos–Tinigua–Macarena (1985–2023). Las barras representan el área deforestada por periodo de cinco años, en hectáreas. Se observa una aceleración crítica a partir de 2010, con un pico en el periodo 2015–2020, especialmente en el PNN Tinigua.

Comparación del nivel de fragmentación de bosque natural en el corredor Picachos–Tinigua–Macarena entre 1985 (arriba) y 2023 (abajo). En 1985 predominaba la categoría “sin fragmentación” en la mayor parte del corredor. Para 2023, se observa un aumento significativo de zonas con fragmentación baja, media y alta, especialmente en Tinigua y en áreas de transición fuera de los parques. Esta transformación implica una pérdida de continuidad ecológica que afecta la conectividad y funcionalidad del paisaje.
Este estudio se realizó como una auditoría técnica independiente, utilizando series de datos estandarizados (Colección 2 de MapBiomas) para asegurar que los resultados sean verificables y comparables. Al integrar 38 años de historia en un análisis visual y estadístico, el proyecto demuestra que la categoría legal de “Parque Nacional” no ha sido suficiente para frenar la transformación del paisaje en un mosaico desconectado.
Más allá del diagnóstico, este trabajo sirve como un mapa de ruta para la acción. Al ubicar con coordenadas exactas dónde se rompió la conectividad, el estudio permite priorizar inversiones: indica dónde es urgente restaurar para volver a “unir” el puente y qué zonas intactas deben protegerse de inmediato. Transformamos datos satelitales en información útil para pasar de la alerta a la planificación territorial efectiva.
Identificación de focos críticos de fragmentación.
Modelo visual para comunicar la dinámica territorial.
Base técnica para planes de conservación y ordenamiento.
Si tu organización, equipo o proyecto necesita fortalecer capacidades técnicas, análisis geoespacial o planificación territorial, estamos listos para acompañarte.