Es una frase recurrente entre colegas del sector, especialmente cuando las nubes no aparecen: “Esta cosecha se perdió por el clima”. Culpar a la sequía es la excusa perfecta y la salida fácil.
Pero la verdad —esa que duele admitir— es que a menudo el problema fundamental no radica solo en la poca agua que cae del cielo, sino en la incapacidad de gestionarla eficazmente esa escasa cantidad una vez que toca el suelo. En zonas de baja pluviosidad, el agua es el recurso más valioso y, paradójicamente, el que más se desperdicia por no saber retenerlo.
Trabajar la tierra sin comprender cómo se mueve el agua en ella es operar a ciegas y apostar el futuro de la cosecha. La solución a esta incertidumbre radica en una herramienta técnica que funciona como una radiografía del terreno: las Curvas de Nivel.
Un error fatal y generalizado entre muchos productores es percibir su terreno como una superficie plana o solo ligeramente inclinada. La realidad geográfica es que cada pequeño desnivel funciona como una autopista. En zonas secas, esto significa que la poca lluvia que cae corre rápidamente por la superficie y se pierde fuera del predio antes de que el suelo pueda beberla.
A esto lo denominamos el “dolor oculto” de la agricultura en tiempos de sequía. Ignorar el relieve real tiene consecuencias devastadoras para la retención hídrica:
Las Curvas de Nivel son, en esencia, líneas imaginarias que unen puntos situados a la misma altura. Históricamente eran el secreto de los ingenieros, pero hoy son una herramienta accesible para que cualquier productor maximice la captación de agua.
El mapeo con curvas de nivel permite transitar de la intuición al diseño estratégico. Indican con precisión dónde ubicar estructuras para frenar la velocidad del agua y fomentar su infiltración, o dónde situar el punto ideal para un reservorio que guarde el agua para los meses críticos.
Lo más importante es que permiten implementar la Agricultura de Contorno: la práctica de sembrar siguiendo las líneas de nivel, crucial en zonas áridas.
“En la Agricultura de Contorno, cada surco actúa como una pequeña represa, reteniendo el agua y el suelo justo donde la planta lo necesita”.
Anteriormente, generar esta cartografía era un proceso complejo y costoso. Hoy, mediante el uso de imágenes satelitales y software de libre uso —una técnica central en la metodología de COSAPIENS—, es posible generar estas curvas para cualquier terreno del mundo.
El contexto actual de cambio climático obliga al ingenio, especialmente donde el agua escasea. La diferencia entre un agricultor que apenas sobrevive a la sequía y uno que prospera radica en la planificación interna para aprovechar cada milímetro de lluvia.
Invertir tiempo en aprender a generar y utilizar sus propias curvas de nivel es la póliza de seguro más sólida para proteger el activo más escaso: el agua. Es momento de dejar de luchar contra la falta de lluvia y aprender a guiar la que tenemos, tomando decisiones basadas en la geografía real del predio.